Guimarães acogió un debate fundamental sobre cómo los sistemas energéticos y las herramientas digitales pueden blindar a los municipios frente a los riesgos climáticos del futuro
El pasado mes de julio, la ciudad portuguesa de Guimarães acogió el Foro Europeo de Resiliencia Urbana (EURESFO) 2026, uno de los encuentros de referencia para quienes trabajan en hacer las ciudades más preparadas frente al cambio climático. El Pacto de las Alcaldías de la UE tuvo una presencia activa, con aportaciones centradas en dos grandes preguntas: ¿cómo puede la energía local reducir la vulnerabilidad de las ciudades ante perturbaciones externas? ¿Y cómo pueden las herramientas digitales ayudar a planificar mejor los riesgos climáticos?
La participación del Pacto giró en torno a dos iniciativas: la presentación "Resiliencia de los sistemas energéticos locales", vinculada a la acción Homegrown Energy, y un taller sobre cómo las herramientas digitales pueden ayudar a las ciudades a acelerar su resiliencia climática y mejorar su planificación basada en el riesgo.
El mensaje central de la iniciativa Homegrown Energy fue contundente: las renovables producidas y gestionadas localmente permiten reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados, reforzar la independencia energética y hacer los sistemas energéticos más seguros, asequibles y resistentes frente a futuras crisis de precios.
En cuanto al uso de herramientas digitales, el taller dejó una reflexión importante sobre sus condiciones de éxito. Las soluciones digitales son más útiles para los gobiernos locales cuando son accesibles y están vinculadas a decisiones políticas concretas: dónde priorizar las inversiones, qué comunidades y activos están más expuestos y cómo incorporar decisiones basadas en el riesgo en la planificación local. Pero los datos por sí solos no son suficientes: se necesita una gobernanza clara, coordinación entre sectores y un compromiso a largo plazo para ir más allá de proyectos piloto aislados e integrar la información en la toma de decisiones cotidiana.
Por último, el foro reafirmó algo que los municipios ya saben bien: cuando las ciudades comparten experiencias, retos y soluciones prácticas, Europa en su conjunto está mejor preparada para afrontar unos riesgos climáticos cada vez más complejos.