Las administraciones locales pueden desempeñar un papel clave en el impulso de las comunidades energéticas, favoreciendo la participación ciudadana y una transición energética más inclusiva y sostenible
El Pacto de las Alcaldías de la Unión Europea publicó, el pasado 30 de septiembre, un análisis sobre el papel de las administraciones públicas en la promoción de las comunidades energéticas, destacando su capacidad para contribuir no solo a la producción y al consumo compartido de energías renovables, sino también a la reducción de la pobreza energética, a la dinamización económica local y al fortalecimiento de la participación ciudadana.
La publicación recoge los resultados y aprendizajes del proyecto europeo LIFE-PUBLINK, financiado a través del programa LIFE de la Unión Europea, que analiza diferentes modelos de colaboración entre administraciones públicas, ciudadanía y empresas para facilitar la creación y consolidación de comunidades energéticas. A partir de experiencias desarrolladas en distintos territorios europeos, el proyecto propone un marco de referencia para que las entidades locales puedan identificar las fórmulas de participación más adecuadas a sus necesidades, capacidades y recursos.
Cuatro modelos de participación de las administraciones locales
Una de las principales aportaciones de la publicación es la identificación de cuatro modelos de participación municipal, ordenados según el grado de implicación de las administraciones públicas:
- Apoyo técnico, económico, jurídico y social. Los ayuntamientos pueden facilitar la creación y consolidación de comunidades energéticas mediante servicios de asesoramiento, acompañamiento administrativo, apoyo financiero o iniciativas de información y sensibilización ciudadana. Este modelo permite impulsar proyectos comunitarios sin que la administración tenga que participar directamente en su gestión.
- Cesión de espacios e infraestructuras públicas. Las entidades locales pueden poner a disposición de las comunidades energéticas espacios municipales infrautilizados, como cubiertas de edificios públicos o terrenos, para el desarrollo de instalaciones de generación renovable. Este modelo permite aprovechar recursos municipales y facilitar la puesta en marcha de proyectos colectivos.
- Venta o intercambio de energía. Los ayuntamientos pueden establecer mecanismos para vender o compartir con la comunidad energética la energía generada en instalaciones públicas, vinculando la transición energética con objetivos sociales, como facilitar el acceso a la energía renovable a hogares en situación de vulnerabilidad.
- Participación directa en la comunidad energética. El mayor nivel de implicación se produce cuando el ayuntamiento se incorpora como miembro o socio de la entidad, participando en su gobernanza y en la toma de decisiones junto con la ciudadanía y otros agentes locales. Este modelo favorece nuevas fórmulas de colaboración público-cívico-privada.
El análisis señala que estos modelos no son excluyentes, sino que pueden combinarse o evolucionar con el tiempo en función de las características y de los recursos disponibles en cada municipio.
Experiencias europeas que pueden servir de referencia
La publicación presenta diferentes iniciativas que ilustran cómo las administraciones locales están aplicando estos modelos.
En Madrid, la iniciativa Manza Energía ejemplifica el aprovechamiento de cubiertas públicas para facilitar el desarrollo de comunidades energéticas. Por su parte, en El Prat de Llobregat, el ayuntamiento impulsó la creación de Energia del Prat como entidad sin ánimo de lucro, transfiriendo posteriormente parte de su participación a una asociación ciudadana, en un modelo que combina el liderazgo público con la implicación directa de la población.
En Alemania, el municipio de Groß-Gerau se incorporó a la cooperativa energética BERMeG para apoyar la planificación local de la energía térmica, mientras que la iniciativa Efiduero SCEL, promovida mediante la colaboración entre municipios de España y Portugal, constituye un ejemplo de cooperación transfronteriza a través de una cooperativa energética europea abierta también a la ciudadanía y a otros agentes locales.
Estas experiencias ponen de manifiesto que no existe un único modelo de comunidad energética y que el papel de los ayuntamientos puede adaptarse a las características de cada territorio, desde el acompañamiento inicial hasta la participación directa en la gestión de los proyectos.
Los retos de las administraciones locales y la necesidad de coordinación
La publicación también identifica algunos de los principales obstáculos para el desarrollo de estas iniciativas, entre los que destacan la falta de financiación, la complejidad de los procedimientos administrativos, la escasez de recursos técnicos y humanos y las dificultades de coordinación entre los distintos departamentos municipales.
Para superar estas limitaciones, el proyecto LIFE-PUBLINK destaca la importancia de promover equipos de trabajo interdepartamentales que integren áreas como medio ambiente, energía, urbanismo, servicios sociales, asesoramiento jurídico y comunicación.
Este enfoque permite abordar las comunidades energéticas desde una perspectiva transversal, conectando los objetivos de descarbonización con otras prioridades municipales, como la atención a los hogares vulnerables, la planificación urbana o el desarrollo económico local.
Una oportunidad para los ayuntamientos adheridos al Pacto de las Alcaldías
Las conclusiones de este análisis resultan de especial interés para los ayuntamientos gallegos adheridos al Pacto de las Alcaldías por el Clima y la Energía, ya que las comunidades energéticas pueden contribuir a la consecución de los objetivos de mitigación del cambio climático y transición energética recogidos en sus Planes de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES).
Además, en el contexto territorial gallego, caracterizado por la presencia de numerosos municipios rurales y de pequeño tamaño, estas iniciativas pueden abrir oportunidades para promover la cooperación entre administraciones, ciudadanía y tejido empresarial, facilitar el aprovechamiento de los recursos energéticos locales y explorar soluciones compartidas frente a la pobreza energética.
En este sentido, los modelos y experiencias presentados por el proyecto LIFE-PUBLINK constituyen un recurso de referencia para que las entidades locales puedan evaluar diferentes fórmulas de apoyo a las comunidades energéticas e identificar posibles actuaciones adaptadas a la realidad de cada municipio, teniendo en cuenta los requisitos técnicos, económicos y normativos aplicables.